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Pendientes Griegos de Herma Siglo V a.C.

Pendientes Griegos de Herma Siglo V a.C.

En la Antigua Grecia, una herma era un pilar cuadrado o rectangular de piedra, terracota, o bronce sobre el que se colocaba un busto, normalmente el del dios Hermes, habitualmente con barba, signo de fuerza física, y cuya base se adornaba con un falo en erección, símbolo de masculinidad y de disposición a las armas.

Se empleaban como hitos o marcas para señalar y delimitar carreteras y fronteras, y marcar los límites de las propiedades, aunque también tenían una función apotropaica, es decir, de alejamiento de lo maligno, ya fuera espíritu, adversidad o enemigo. En Atenas se colocaban fuera de las casas para atraer la buena suerte. Cada barrio tenía su herma, y se conservan vasijas con pinturas que muestran sacrificios particulares siendo realizados en ellas.

Estas estatuas estaban compuestas de una cabeza, normalmente la del dios Hermes, colocada sobre un pilar cuadrangular que frecuentemente era más ancho en la cima que en la base, cuya altura corresponde con la estatura del cuerpo humano.

Las que se erigían en las encrucijadas tenían a menudo tres o cuatro cabezas.

Las hermas solían ser desnudas y normalmente masculinas, rara vez aparecen vestidas o con atributos característicos, y con frecuencia presentan inscripciones con apotegmas y acertijos, además de con indicaciones relativas a la ruta, y a veces también con inscripciones en honor de quienes habían luchado bravamente por su país. Así como era costumbre que los transeúntes mostraran respeto a las formas más rudimentarias del dios (el montón de piedras) añadiendo una piedra al montón o ungiéndolo con aceite, también se depositaban cerca de las hermas pequeñas ofrendas, normalmente de higos secos, para aplacar el apetito de los viajeros necesitados. También se colgaban guirnaldas de flores de los dos espaldones  parecidos a brazos que sobresalían a ambos lados del extremo superior de la columna. Estos pilares también se usaban para señalar los límites fronterizos o para delimitar los diferentes estados.

Las más antiguas tenían a ambos lados del pilar prismático unos salientes ‘manos’, en para colgar de ellos coronas de flores, así como un falo en su parte frontal.

La estatua completa solía ser de piedra o mármol, aunque Cicerón  menciona algunas que eran de mármol con cabezas de bronce.

A medida que el arte avanzó, el pilar fue evolucionando, primero con una cabeza barbada y luego con la cabeza juvenil del dios.

 

La pieza.

Pendientes Griegos de Herma Siglo V a.C. Gades (Cádiz).

La pieza es de importación de origen griego.

Material de la pieza original; Bronce.

 

Su historia

Es inusual el encontrar Hermas de tan pequeño tamaño. La pieza original es un pequeño colgante, que formaría, seguramente, parte de un conjunto de mayor tamaño o a un amuleto colgante de protección.

Hemos preferido, en esta ocasión adaptar su reproducción a pendientes, aunque también podemos realizarla como se encontró, un colgante.

La pieza de bronce representa la cabeza del dios Herme juvenil, no barbada, sobre un pilar acabado, en su parte inferior, más estrecha que la superior. En la parte central del pilar, están representados sus atributos masculinos entre dos brazos, como si los estuviera sosteniéndolos o agarrándolos. A ambos lados sobresalen espadones, típicos, de forma muy rudimentaria. Una curiosidad, en esta pieza, es la representación de brazos y espadones, puesto que en origen los espadones sustituían, a estos. El pilar se remata en una especie de rectángulo más amplio que representa los pies de forma muy rudimentaria.

 

Fieles reproducciones en plata 925, plata 925 bañada en oro y oro.

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